sábado, 10 de mayo de 2014

¡OJO, DEL ÁLAMO YA SABE!

Pase de pecho de Juan del Álamo / Foto: LAS-VENTAS.COM
Por Javier Hernández - @javihernandez76

Todavía le llamaban Yoni cuando sonaba el run run por Salamanca de un chico con hambre de ser. “Cuidado con el hijo de El Flecos que quiere ser torero”, decían. Imberbe, niño, callado, tímido y a lo suyo. A la suya. Y la suya era poner cara de mala leche para arrear, arrear y arrear. Cuando no embestían los animales pues embestía él, a la antigua, como cuando los toreros se metían a torero, más que por vocación, por hambre. A ese chico de mirada ambiciosa y le llegó de demostrar, llegó esa hora dura de cuando ya no vale con querer, porque hoy el nivel es alto, y se exige mucho
.

Hoy es Juan del Álamo y, desde ya, torero de ferias. El hambre sigue, se le nota esa ambición del que quiere ganar perras a base de exponer y de poner las plazas boca bajo, cueste lo que cueste. Ahí sigue esa necesidad de arrear, arrear y arrear, ahora contenida por el saber, por el conocimiento, por el rodaje y por la seguridad de saberse con más armas para ganar. Se encontró el joven salmantino con otro salmantino, viejo toro de Vellosino, de casi seis años, cascarrabias de inicio por el resabio de la mala vida pero noble y entregado cuando vieron que con él iban a darse de verdad. Ahí es cuando Yoni, Jonathan, Flecos, el flamante Juan del Álamo demostró que es más que un tío dispuesto a todo. Salió a ganar terreno con el capote, a ordenar la lidia, a lucir toro en el caballo y a formar la tremolina con la muleta en la diestra.

Despatarrado, tapando la cara, tocando fuerte, amarrando y tirando del buen cinqueño, con esa arrogancia del que se siente ganador. Toreando hacia dentro, mandón y con el recorte oportuno o la trincherilla que tanto gusta en Madrid. Se siente preparado, se siente que puede entrar en la refriega, y el público percibe a ese joven que quiere comprar varias casas sin tener que hipotecarse. Faltó la izquierda afinada para poner la cosa de dos. Y la espada, arma que Juan todavía no domina, pero que la puso a funcionar con arrestos y corazón. Un orejón que le abre las puertas de las ferias.

No se conformó con eso, todavía quiso pelea con el ancho y defensivo sexto. Lo dejó vivo en el caballo, lo lució, le dio todas las ventajas para que la gente creyera en la puerta grande y hasta él se convenció de que la iba a tomar por abajo en veinte pases. Pero no. La movilidad y el poder por la ausencia de castigo la tradujo el de Martín Lorca en violencia y mal estilo. La voltereta, de infarto. Ya sin premio, Juan del Álamo volvió a ser el hombre sin espada que, en realidad, es.

Del resto, poco. O casi nada. Teruel evocó tauromaquias añejas frente a dos toros medios del siglo XXI que no le sirvieron y Tendero quiso aferrarse al hilo del futuro y se le escurrió frente a un noble lote.

La noticia la trajo Juan del Álamo. Quiere, puede y, ahora, sabe. A crecer.


FICHA
Plaza de Las Ventas. 2ª de San Isidro 2014.
Cinco toros de Martín Lorca, muy astifinos, serios y venidos a menos, aunque apuntaron buen estilo; y un sobrero de Vellosino (3º), con casi seis años y que duró y respondió a en la muleta, fue el mejor.
Ángel Teruel (rosa y oro): silencio y silencio.
Miguel Tendero (azul rey y oro): silencio y silencio.
Juan del Álamo (rosa palo y oro): oreja y ovación tras aviso.

Entrada: Menos de dos tercios de aforo, en tarde primaveral y con rachas de viento.