martes, 30 de junio de 2015

BARRAN SU CASA, POR FAVOR

Dos jubilados en la grada de sol de Zamora. 30€ cada uno.
En estas ferias de junio, como en las de septiembre, se refleja el estado real de la tauromaquia, porque es cuando se ve el toro medio, en las plazas medias y en las ciudades medias. El estado medio. Y el estado medio deja claro que las figuras lo son por algo, que nadie les regaló el título, que ejercen de figuras en lo bueno y en lo menos bueno y que hay otros toreros que son realidad y que les aprietan fuerte, como es el caso de López Simón (Istres), Jiménez Fortes -tras salir de ‘ultratumba’- y José Garrido (ambos en Badajoz), Joselito Adame (Burgos) y David Galván (Algeciras). El estado medio dice que las plazas se llenan muy a medias. Y eso es muy grave. Que si la crisis, que si los ataques antitaurinos, que si la caló, que si la abuela fuma.

Que si queréis que el sol se llene no se pueden poner las entradas de sol a 40 euros por cabeza hirviendo. Que hay que barrer la casa, señores. Que los taurinos que mandan se han propuesto alejarse del pueblo y el pueblo quiere toros pero quiere comer, quiere que sus hijos tengan libros, que compren zapatos, que tengan luz, agua y hasta una bici de su tamaño. Y quiere toros, pero para poder ir a los toros el españolito medio no puede desembolsar 40 euros por sentarse en una piedra que amenaza dejarte las posaderas como las de un mandril. Sin ir más lejos, Zamora, que es una provincia pobre, donde los sueldos son de los más bajos de España, donde la afición lleva años maltratada por veterinarios protas y empresarios sin amor al toreo. En Zamora basta con hacer un cartelazo para que la gente acuda en masa y la prueba llegó el domingo y el lunes. Morante, Perera, Talavante, Pablo Hermoso, Ventura y Leonardo, de lo mejorcito juntó Zúñiga. Y la gente se rascó el bolsillo y llenó la sombra de una plaza remozada. Dos taquillazos.

Tendidos de sombra el domingo, en Zamora, llenos.
Pero esa gente que paga, enfrente, solo veía cemento, el desierto del sol. Y en el sol caben muchos aficionados que no son nada despreciables, que son la base de esto, que son los que riegan las calles con su ilusión por poder ir a los toros y que, aunque menos, cifran también en la taquilla. Cifran si les dejamos que se acerquen porque, querido amigo Carlitos Zúñiga (Circuitos Taurinos), es muy difícil ser cliente tuyo cuando por un tendido de la solanera quieres coger cuarenta eurazos y la grada, la entrada más barata, la colocas a treinta euros, que son mil duros de cuando los sueldos eran igual que los de ahora pero en pesetas y puntuales. Así es muy difícil ser cliente tuyo, Carlitos.

No lo tomes como algo personal, no, porque no estás solo. El señor Cutiño, flamante miembro de la FIT, tiene los tendidos altos de la sombra de Badajoz a 50 euros, y cuidado que son tendidos altos de verdad, tan altos como los de Las Ventas. No crean ustedes que por 50 euros le dan su entradita y la de su pareja, no. Viene a ser que si van los dos, sin niños, por supuesto, les cobran cien euros. Más otros cuatro euros por coger almohadillas para que la piedra no parezca lava.

Además de los precios, los mejunjes que ustedes se traen, amigos taurinos… Que a Manzanares (aquejado de algo o de algo aquejado) no lo puede sustituir Padilla en León, ni a León se le puede tomar como a una afición tontita, oigan. A la afición de León le podrá gustar Padilla y El Fandi, sí, pero a la afición de León también hay que enseñarle que existe Morenito de Aranda y que ha abierto la puerta grande de Madrid. Pero es que Morenito de Aranda no está apoderado por los mismos que Padilla y Fandi y de ahí que a la afición de León ya no le pueda gustar Morenito de Aranda. Viene a decir esto que ustedes toman por tonta a la afición de León y, entonces, la afición de León pasa de dejar euros en taquilla a los que la toman por tonta.

Andan ustedes preocupados de Podemos, del PSOE, de los antis, de la falta de unión y de estructura de la tauromaquia. Pues aplacen la preocupación. Es grave la cosa, sí. Pero es mucho más urgente que ustedes empiecen a amar al pueblo, a ponérselo fácil, a tomarlo en serio. Abaraten las entradas de sol, pongan verdaderos precios populares. Contraten a los que la gente quiere ver y no a los que su amigote le ofrece en un paquete barato porque, lo sabe usted, lo barato casi siempre sale caro. Dejen de preocuparse por lo que todavía ustedes no pueden frenar y trabajen por lo que pueden hacer con un simple acto de fe.

Barran su casa, taurinos. Que los que vienen a cerrarla se la encuentren limpia y llena de gente y de alegría y verán cómo, así, se tendrán que ir con el rabo entre las piernas o unirse a la fiesta.