miércoles, 21 de mayo de 2014

ENTRE CURRAR Y BUSCAR CURRO

Derechazo de Del Álamo / Foto: LAS-VENTAS.COM
Por Javier Hernández - @javihernandez76

Currar es muy duro. Ponerse el uniforme y a cumplir con lo que mandan. Y lo que mandan los jefes a sus asalariados es hacer paseíllo a las siete, limpitos, bien peinados, dar derechazos, perpetrar naturales, que no salga el sobrero e intentar el triunfo o que lo parezca. Tú, Fandi, ponlas todas y si piden más, ya sabes, más madera. Uno piensa en lo duro que es apretar la tuerca en la cadena de montaje y desespera. Y eso que allí no hay toro… Sin embargo, peor es no currar. Por eso Juan del Álamo, que está ahora en periodo de prueba, quiere firmar el indefinido como sea. Y se nota. El chico lo busca con ahínco.


La diferencia entre currar y buscar curro es lo que marcó la tarde en Las Ventas. El Cid ya sabe que no le va a faltar tarea mientras no se meta en líos y siga derecheando, izquierdeando, pasepecheando y despenando toros. Nadie le ha mandado a Manuel Jesús perder la cantidad de pasos que pierde, como en el noble y primer Juampedro, pero tampoco se le va a amonestar por ello a estas alturas. La patronal está tan contenta con los servicios de Manuel Jesús y por eso lo suelen poner en todas las ferias, en la mayoría de las sustituciones y en los carteles donde trabajar tampoco sea la gran tragedia, faltaría más. Y es que cumplir las órdenes las cumple. Hasta se permite el lujo de acordarse de lo que era aspirar a todo, de sentirse grande, de soñar y va y se marca un bonito quite por delantales al precioso cuarto, que se vino abajo como un globo desinflado. Esta circunstancia del desestimiento del toro de Juan Pedro no está mal vista por la patronal porque así no se pone en evidencia que la plantilla va pidiendo la jubilación. Lo dicho pactado, entonces: derechar, naturalear, pasepechear y despenar.

Fandi es currela alegre. Normalmente es el encargado de levantar ánimos con su buen talante, su facilidad para solventar todo, su diligencia y su simpatía en el tajo. Fandi puede estar derecheando dos quinquenios más, aunque no se entendiese con el alegre y enclasado segundo, un jabonero que embistió cumbre las dos o tres veces que Fandi le hizo las cosas perfectas. Lo inició de rodillas, lo derecheó, lo naturaleó y lo despenó. Una película veinte veces vista. También Fandi tiene su corazoncito de artista y por eso juega perfecto los vuelos de su capote, como al aparatoso quinto. Lo veroniqueó con compostura de artista, con vuelo de artista, con fluidez de artista y con alma de currela adocenado. Los banderilleó, derecheó, naturaleó y despenó. Lo pactado.

Visto esto, Juan del Álamo se puso manos a la obra, reclamando puesto fijo y eso le gustó a la concurrencia, que todavía esperaba el toreo. Actitud ganadora y decidida para derechear con más brío que nadie, más raudo que nadie. También naturaleó abundante, igual de raudo, que no sea por ganas, que para ocupar un puesto de los vistos con esto vale. El joven aspirante, que sigue sin firmar el puesto de fijo pese a haber cortado cuatro orejas venteñas, se metió en el papel y lo desenvolvió a las mil maravillas. La gente aplaudió al principio, cuando veía las ganas y desconectó cuando vio que Del Álamo embarcaba por fuera y metía el pico. Lo que buscaba el salmantino era un curro en tauromaquia y no la Gloria del toreo. Había que rubricar y así se vio la necesidad del hombre, el afán por ser y por querer y se tiró a matar de veras. Mató de ley al móvil y obediente Domecq y solo por eso mereció la oreja indiscutible. Si a estas horas no lo han hecho fijo en la obra es que los jefes son negados, porque don Juan del Álamo está dispuesto a todo con tal de trabajar como fijo en tauromaquia.

Tenía media puerta abierta, y con mucha gente empujando la otra media, a la hora del sexto. Toro vulgar, de ir y venir, sin aportar nada más que un pasar penitente ante un Juan del Álamo que derecheó, naturaleó, lo intentó y lo despenó.

Y en esas se fue la tarde del día después. Del día después de que tres toreros decidieran que es mejor morirse en el intento de buscar la gloria que seguir derecheando, naturaleando, pasepecheando y despenando a las órdenes del amo.



Nota al margen: ninguno de los periodistas taurinos haría este cartel si a él se le encargase confeccionar esta tradicional y despersonalizada Corrida de la Prensa.





FICHA
Plaza de toros Las Ventas de Madrid. 13ª de San Isidro 2014. Toros de Juan Pedro Domecq. Buenos y móviles segundo y tercero, potable el primero. Inservibles los tres últimos, aunque el cuarto sacó buena clase sin poder alguno.
El Cid (ciruela y oro): silencio en ambos.
El Fandi (nazareno y oro), silencio tras aviso y silencio.
Juan del Álamo (rosa palo y oro), oreja y silencio.
Entrada: Tres cuartos. Presidió el festejo desde una barrera de sombra su Alteza Real la Infanta Doña Elena, acompañada del Subsecretario de Cultura, Fernando Benzo, y de Carmen del Riego, presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid.