viernes, 8 de mayo de 2015

UNA OREJA MUY REAL

Del Álamo muestra la oreja del tercero / LAS-VENTAS.COM
Una oreja muy real es esta, la sexta oreja que pasea Juan por Las Ventas. Tan real que la aplaudió el nuevo Rey, don Felipe VI. Cositas buenas por necesidad. Porque Juan del Álamo necesitaba puntuar con oreja, sea real o irreal, pero puntuar. Para él es bueno cortar orejas y que así nadie le pueda soltar que es lógico que lo frenen o lo dejen de frenar. Juan, con su necesidad y su ambición, se dejó vivito al tercer manso alocado para darse al fragor del toma y daca, del tú pasa como quieras que yo te muleteo, del vente y toma para allá. Este tercero, manseador, acometedor y un punto más humillado, fue toro ideal para que Juan le dijera al nuevo Rey que, con entrega y fe, todo es posible en España.

La oreja de Juan la protestaron desde el 7, porque la faena no fue perfecta, ni fue ordenada, ni fue limpia, ni fue preciosista, ni fue conjuntada. Pero fue de entrega real. Con r minúscula, real como sinónimo de verdad. Y Real, con mayúscula, por ser brindada al Rey. Y así se tapan las necesidades de unos y otros.  Juan tapa las suyas y los taurinos la de la falta de apoyos sociales, institucionales y políticos. Oigan, que ha venido el Rey, el nuevo, Felipe VI y ha visto la sexta oreja de Juan del Álamo en Las Ventas.

Felipe VI, en barrera, con Dávila Miura - LAS-VENTAS.COM
La corrida de los Hermanos Lozano fue un real corre calles. Un conjunto de toros locos que salían de acá para allá, de caballo a caballo, de tabla a medios y de medios a tablas y a la velocidad del rayo. Ya no pueden decir que el mal de la fiesta es que el toro no se mueve, porque estos seis se movieron como demonios envenenados. El primero del ya muy curtido Adame, con la cabeza como una devanadera. El primero de Moral, sin orden ni concierto. Hubo un resquicio por el que Pepe se quiso poner a gobernar, clavando zapatillas y derrochando fe por naturales, mas nunca llegó la conjunción para enviar un mensaje, ni al Rey ni a la parroquia, que se dio cita en menor número de lo esperado.

El cuarto, el segundo de Adame, era guapo como para enamorar, tan bajo, tan hondo, tan reunido y entipado que parecía imposible que no quisiera coger los avíos con sus negras puntas. Pues nada, que nuestro Rey, tan alto, tan guapo, tan sonriente y tan dispuesto, se quedó con las ganas de romperse a aplaudir al mexicano.

Pepe Moral tampoco fue capaz de enviar un mensaje real con el quinto, el más formal y ordenado de los del envío lozanista. Toro noble que por momentos la quiso coger con cierto aire y estilo. Pero allí no pasó nada y la necesidad, en buena lógica, decía que tenía algo que pasar.

Esa misma necesidad ya no le apremiaba tanto a Juan del Álamo, con su oreja real recién conseguida. Juan, sabedor que las orejas de una en una sirvan para caminar con paso corto, quiso apretar con el sexto, un bicho colorado, pechudo y que más que embestir arrollaba. Otra vez sus ganas reales, su afán, ese de aquí para allá tan suyo y un volteretón de espanto que dejó al salmantino KO. Volvió al ring, sin chaquetilla, maltrecho y con las mismas ganas y ambiciones para lograr el imposible de la Puerta Grande. Juan lo dio todo y al que todo lo da nadie le puede pedir más.

La sexta oreja de Juan la vio cortar don Felipe VI. Cosas reales que, sin duda, favorecen esta fiesta.




FICHA
Madrid, viernes 8 de mayo de 2015. Primera de San Isidro. 
Toros de El Cortijillo (1º y 6º) y Lozano Hermanos, bien presentados, variados de pelaje; nobles, con movilidad pero desclasados, deslucidos en general. 
Joselito Adame (caña y oro): Silencio tras aviso en ambos.
Pepe Moral (plomo y oro): Silencio tras aviso y silencio.
Juan del Álamo (blanco y plata): Oreja y silencio.
Entrada: Tres cuartos. 
Cuadrillas: destacó en banderillas Domingo Siro Mingo, en el tercero.
El Rey Felipe VI, recibido con una fuerte ovación por el público de Madrid, presenció el festejo desde una barrera. Los tres diestros le brindaron sus primeros toros. 
Parte médico de Juan del Álamo: Contusión en región costal derecha. Pendiente de estudio radiológico. Pronóstico leve salvo complicaciones.