martes, 12 de mayo de 2015

EL BLUF

Una gran decepción para los ilusionados. Un vacío para los que llegaban henchidos. Un bluf. El bluf. Y es que la afición se esperaba al ogro en forma de toro, se esperaba la potencia, el derribo, el empuje, la duración, las tablas por los aires y mil puyazos lejanos, incluso a la lidia total como gran espectáculo se esperaba. Y tan solo se salvó de la quema la entrega de un tío enterrado, Paco Ureña, por el que ya casi nadie daba un duro en las apuestas.
   
Un bluf la corrida de Pedraza de Yeltes, un bluf la lidia total de Castaño y otro bluf, los dos únicos toros que apuntaron cosas buenas, los del lote de Juan del Álamo. La corrida comenzó bueyeando, con salidas dormilonas del chiquero, caminantes, abarcando ruedo sin la chispa anunciada, de acá para allá. Y así uno tras otro. Así comenzó el primero de Castaño, de Javier, que solo en el final del deslavazado trasteo consiguió ligar una serie a derechas, justo cuando se decidió a dejar la muleta en la carota de Brigadier sin dar la opción de distraerse. Y, encima, mató mal.

El segundo no fue mejor. Le dieron lo suyo en varas y su matador, el que se pagaba 10 a uno en las apuestas, decidió meterse con él. Allí se puso Paco Ureña, clavando zapatillas, encajado, puesto de veras para prender con su muleta a Norteño y recetar naturales de oro, desgranados, extraídos, macerados, sinceros y hermosos por su profundo desgarro. Tanto se dio Ureña al toreo verdadero que le llegó la cogida y dos puntazos que dieron con sus huesos en la enfermería, después de matar de entera.
 
Salió el tercero con algo más de vida, de esa chispa tan anunciada, tan marca de la casa ya en Pedraza, esa bravura ansiada y cantada. Se movió con ritmo, con cierta ligereza y también con cierta tibieza, como marcando siempre que al apretar se le fundirían los plomos. Por eso Juan del Álamo, el torero que salía a oreja por tarde en esta plaza, lo administró en alturas, en paseos y en series de no más de cuatro. El error, su error, creer que había un final y alargarse demasiado.

El cuarto, serísimo y hondo armario de tres puertas y cara armónica, derribó al bravo Tito Saldoval y el penco ya no se levantó. De acá para allá el cinqueño, una lidia sin orden ni concierto, capotazos por cientos y diez minutos de cavile de un cinqueño son muchos minutos. Castaño sufrió con la muleta y pasó como una sombra ante un bicho duro, rocoso y que pareció serle infranqueable.

Con Ureña en la enfermería se soltó al sexto, al de los 683 por no poner 700 kilos. El toro, visto sin punto de referencia, hasta podía no ser de Madrid por su cara de apretada cuerna y lo bien proporcionadas de sus formas dentro de la gigante anatomía que le convertía en tanque colorado. Toro de clase, de embestir por abajo y que queriendo coger los vuelos con las puntas. Queriendo… Y es que quiso más que pudo hasta desfondarse antes de tiempo. Juan del Álamo dijo poco con él, más bien nada.

Volvió Ureña de la enfermería para hacer frente al más feote del envío. Montado, pechudo, bizco… Le importó poco a Ureña, que remató su tarde de tío dibujando hasta algún pasaje de armónica belleza, con la derecha y a media altura, porque al gigantón tampoco se le podía apretar. En uno de pecho, un pisotón lo tiró a tierra y quedó a merced y la pava de Pedraza perdonó la vida de Ureña, esa que él siempre estuvo dispuesto a dar. 

Hasta en eso fue un bluf la corrida de Pedraza, tan anunciada, tan poderosa en los papeles y los tuíteres, tan potente en las cabezas de la afición que hoy la decepción es más grande que la realidad de su fracaso.


FICHA

Madrid, martes 12 de mayo de 2015. Toros de Pedraza de Yeltes, el 6º se lidió en 5º lugar tras correrse turno por el percance de Ureña. Encierro grande, de espectaculares y hondas hechuras y tipos dispares. Solo el lote de Del Álamo hizo concebir esperanzas, pero los dos animales se desinflaron antes de tiempo. El quinto sí enseñó verdadera clase. 
Javier Castaño, silencio tras aviso y silencio tras aviso.
Paco Ureña, palmas tras aviso y silencio.
Juan del Álamo, ovación con saludos tras leve petición y aviso y silencio. Entrada: 15.220 espectadores. 
Cuadrillas: Saludaron tras parear al 4º Ángel Otero y Fernando Sánchez. 
PARTE DE PACO UREÑA.- "Puntazo sobre cresta iliaca derecha y puntazo con hematoma en músculo anterior izquierdo. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia".