lunes, 29 de diciembre de 2014

MANZANARES, BALA PARA LA PAZ

Piden disculpas. Quieren la paz y compran una bala de plata. Los señores de Pagés se las gastan así, los empresarios de Sevilla. Dicen que necesitan que vuelvan las figuras, que por el bien de la Tauromaquia, que por el futuro es bueno que estén las figuras en su Maestranza, que es de la de los señores maestrantes. Dicen eso y dicen querer paz pero se compran la bala que más daño hace para dispararla al amanecer de un día de Nochebuena, en evidente señal de respeto hacia todos los demás. Pagés ha disparado a Manzanares, que se sabe bala matadora, contra todos los demás toreros.

Y el texto dice contra todos los demás toreros, no contra los otros cuatro. Esta la desayunan al amanecer y que vayan aflojando cinturones unos y bajando pantalones otros. Los que ya los tenían por los tobillos, quíteselos, por favor. Manzanares es la bala disparada al amanecer, bala de plata y que mata, como bien sabe Manzanares, que ha permitido ser el disparado para que maten a sus compañeros.

Si un señor quiere paz y hacer la mejor Feria de Abril de la historia llama a todos, uno por uno, los va contratando, sin decir nada, con pacto de silencio. Y cuando tenga el sí o el no de todos, dice o no dice. Pero uno que no es señor, por mucho que use corbata y pose, lo que hace es ir a por la bala, bala de plata, la mete en la pistola y la dispara al amanecer. Y a eso lo llama respeto, lo denomina pedir disculpas y lo pretende usar como sinónimo de búsqueda soluciones por el bien de la tauromaquia y del futuro.

El señor Manzanares, que se sabe bala matadora, se ha dejado usar como tal por Pagés, el mismo que hace un año era imprescindible que ni apareciese por la Maestranza. Y sabe contra quién se ha dejado usar a la hora del desayuno de un día de Nochebuena. Y el señor Manzanares se ha dejado anunciar en Sevilla 2015.

Los demás compañeros del denominado G5 todavía no han sido contratados o, al menos, nadie se ha atrevido a disparar o a ser bala disparada contra los demás. Ahora bien, que si los otros toreros del G5 se sienten toreros y hombres semibragados deben de sacar sus barreras para ver el paseíllo de Manzanares, encargado el señor bala de plata de tener que llenar el kiosco que explotan Canorea y su cuñado.

Una bala no mata. La bala es un mero objeto de decoración. Lo que mata es la fuerza que se le imprime a la bala. Y esa, todavía, está por demostrar.

Porque, llegado el caso, y puestos en el caso de que los otros cuatro también prefieran faltar a su palabra y torear en Sevilla con Pagés, llegado ese caso, tienen la opción de torear con la bala que un día de Nochebuena les disparó Pagés al amanecer. O no hacerlo con él. Porque carteles se pueden hacer muchos y muy bonitos. Se puede hacer un Morante, Juli, Talavante. Y se puede hacer un Padilla, Fandi y Manzanares. Y se puede hacer un mano a mano entre Morante y Talavante y otro entre Juli y Perera. Y otro entre Manzanares y El Cid. O Castella. O un Perera contra seis fieras. Y en todos esos cabe también la mezcla de savia nueva con Garrido, Urdiales, Pepe Moral, Nazaré, Galván, Fortes, Javier Jiménez… y hasta la alternativa de Lama de Góngora.

Qué gente más rara esta del toro, esta que es la que lleva la responsabilidad de que el noble arte de la tauromaquia perdure en los tiempos. Qué gente esta, que quiere buscar paz y esplendor, que pide disculpas, y lo primero que hace es comprarse una bala. La bala de plata que todos sabían que estaba en venta por el comercial afín. Para dispararla de madrugada. Al amanecer. Una mañana de Nochebuena.

Paz, para qué os quiero…



PD: Les importa una mierda y la yema del otro el esplendor, la tauromaquia y el futuro. Lo quieren aquí y ahora, por si no llegan a mañana. De ahí que compren balas y no alimento de vida, que hay, que existe y que está en venta.